¿Puedo mudarme de Puerto Rico con mis hijos sin más?

Actualizado: 14 jun 2021

¿Puedo mudarme de Puerto Rico con mis hijos sin más?



No. Muchos padres y madres custodios desean abandonar su residencia principal después de haber perdido todo o gran parte de sus pertenencias tras el paso del histórico fenómeno natural que impactó a Puerto Rico; el Huracán María. Tal deseo nace con la oportunidad y esperanza de establecerse en otro país para obtener un mejor y estable estilo de vida para sí mismos y para sus hijos. Asimismo, tal decisión puede estar fundamentada en otras razones comunes, como, por ejemplo: (1) mejores oportunidades de trabajo, por lo tanto, mejor oportunidad de vida para él o ella y sus hijos; (2) Que se han casado nuevamente y desean irse con su cónyuge a otro lugar; (3) que desean estar cerca de su familia extendida; y (4) desean comenzar una nueva vida, etc.


Sin embargo, tal decisión podría generar un problema serio cuando los padres están separados y es el padre custodio el que ejecuta mudarse junto a sus hijos, de su residencia principal a otro lugar, y esto no es aceptado por el padre no custodio. Este cambio de residencia principal o traslado, a otro lugar lejano del padre no custodio, se le llama relocalización. Ocurre cuando se aleja a un menor de su padre no custodio debido a que su padre custodio cambió su residencia principal y se disminuyen las posibilidades de que éstos se relacionen.


La relocalización tiene como efecto menoscabar el derecho a visita que tiene el padre no custodio para con sus hijos y la lucha que se puede crear por ello en los tribunales. Este derecho a visita es reconocido por el Código Civil de Puerto Rico y es un derecho de tal envergadura que, aunque los Tribunales pueden regularlo, no pueden prohibirlo totalmente a menos que existan circunstancias excepcionales. Este deber del padre no custodio para con su hijo emana de la patria potestad; derecho inherente del padre sobre sus hijos menores de edad para que cumplan con sus obligaciones y deberes. Por lo que, es deber de los tribunales asegurarse que los padres no custodios puedan disfrutar de la compañía de sus hijos fuera del ámbito del otro padre y ejercer su derecho a visita de la manera más amplia y razonable posible.


Por lo que, en muchas ocasiones, al padre custodio no se le permite moverse libremente a otros lugares junto con sus hijos, sin el previo consentimiento del padre no custodio o de un tribunal con jurisdicción. El hacerlo, conociendo la oposición a la relocalización, ya sea por el padre no custodio o por un tribunal con jurisdicción, se cataloga como una privación ilegal de custodia. Lo que daría paso a penas criminales severas y a la pérdida de la custodia de los menores.


En Puerto Rico no existe legislación que regule la relocalización o establezca guías normativas para los jueces a la hora de decidir si permiten o no la misma. Sólo existe la política pública que establece velar siempre por el mejor bienestar del menor. Tal política pública se cumple a través de la función judicial reconocida como ‘parens patriae’. Esta facultad les permite a los tribunales intervenir en los asuntos de menores de edad cuando éstos se enfrentan a un peligro o podrían estarlo y en su consecuencia se afecta su mejor bienestar. Por lo que, para que un tribunal pueda determinar si permite o no la relocalización de un menor deberá tener en cuenta un conjunto de factores al emitir su decisión, pero su norte siempre será buscar el mejor bienestar del menor.


Empero, es el padre custodio el que determina el domicilio y otros asuntos importantes relacionados con sus hijos mientras el otro padre sólo tendrá derecho a visita. Por lo que, para que un padre custodio puede establecer otro lugar como su residencia principal, cualquiera que sea la razón, deberá demostrar y probar que es una válida, real y de buena fe; no debe ser una manera de esconder, el deseo de tratar de afectar dramáticamente la relación de sus hijos con su padre. O sea, su decisión deberá ser guiada por el mejor bienestar del menor.


En conclusión, si el padre custodio logra demostrarle al juzgador que su razón principal para el traslado es una válida, real y de buena fe, que no va en detrimento de menoscabar el derecho de visita del padre no custodio, el tribunal deberá permitir la relocalización del menor. Siendo entonces obligación del padre custodio garantizarle al padre no custodio la posibilidad de las visitas y su ayuda para que se relacione con sus hijos. De esta manera, ambos padres con patria potestad estarían adelantando sus intereses personales sin menoscabar el mejor bienestar del menor.


El presente escrito no sustituye lo que implica una orientación legal particular para su caso. Por lo que es importante que contacte Casa Juana Colón para que le recomiende cual es el curso a seguir conveniente para su caso de acuerdo a sus necesidades.


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